jueves, 19 de octubre de 2017

La vorágine

La verdad es que había pensado que, en el segundo capítulo de este mi proyecto de escribir, el tema a tratar debería ser el relativo a los porqués que se encuentran tras el título de esta bitácora. Pero no va a poder ser.
No va a poder ser, no por cansancio, aunque esté un poco cansado. No va a poder ser, no por inapetencia, porque, aunque no me apetezca escribir, sí me gusta explayarme en esos asuntos, que me apasionan. No va a poder ser, no por falta de inspiración, porque uno nunca está plenamente iluminado por las musas, por lo que hoy no es un día excepcional...
No va a poder ser, sin más, porque no me da la vida. El día a día, sus rutinas, su vorágine, me ha atropellado. He sido atrapado por algo tan anodino como el cumplimiento de obligaciones normales. ¿Anodino? -sí; ¿menor? -no. Me parece muy interesante poner en valor esos pequeños esfuerzos que suponen, en palabras de un santo del siglo XX: "hacer endecasílabos de la vida corriente."

No hay comentarios: